domingo, 6 de septiembre de 2015

El calvario de pasar la vejez en Venezuela

Fotos: El calvario de pasar la vejez en Venezuela

05 de Septiembre de 2015, 01:53 am
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  • Las sociedades mueren cuando sus ancianos son olvidados”.
  • Venezuela ocupa el último lugar en el ranking de países donde los ancianos viven plenamente.
  • Adultos mayores deben sortear su futuro entre colas, baja calidad en el servicio de transporte público y escasez.
Los abuelos hacen colas para comprar comida, adquirir medicinas, ingresar al metro. Se quejan de los malos tratos de los que son víctimas, producto de la inconciencia de la sociedad venezolana. Piden mayor protección al Gobierno nacional para mejorar su calidad de vida.
Hago cola para comprar comida, tengo que pasar el día caminando por todas las farmacias de Caracas para comprar mis medicamentos, y ahora, cada vez que me monto en el metro tengo que hacer cola para adquirir el boleto preferencial, siento que es un castigo”, así describe María Gracia Anzola, una abuela de 76 años, lo que a su juicio es una inyección letal que poco a poco la va consumiendo, mientras mira con resignación a los más de 60 adultos mayores que se encuentran esperando para ingresar a la estación La Bandera, del subterráneo capitalino.
Su realidad es muy distinta a la de Berta Sanchez de 64 años, ella vive en Canadá junto a sus 3 hijos desde hace tres décadas. Cuando llegó, procedente de Venezuela, junto a su esposo, quien falleció en 2012 a los 91 años, no se imaginó que viviría su vejez en el país indicado, donde además, posee una pensión de la compañía privada en la que trabajó.
Según el ranking de Global AgeWatch Index, el cual mide el bienestar de los ancianos en cuatro áreas: seguridad salarial, salud, capacidades personales y ambiente social favorable, Canadá es el tercer país más feliz para vivir con una edad avanzada.
Distante está Venezuela en este mismo conteo. El país suramericano ocupó el último puesto, ubicándose en la posición 76, mientras que Honduras, muy cerca, obtuvo el puesto 75.
Más que cifras o mediciones, lo que se observa en las calles de Venezuela dice más que cualquier estudio reconocido mundialmente. Ejemplo de ello sucede a diario en el supermercado Supremo, ubicado en el sur de Caracas. En esta ocasión es José Manuel Mejías, de 66 años, un abuelo dependiente de un bastón, quien lleva dos horas de pie haciendo una cola para comprar dos kilos de Harina Pan y una bolsa de leche: “Yo vivo solo y si no hago mi colita, lamentablemente no como”.
Mejías asegura que cuando inició el fenómeno de las colas, habían cajas preferenciales, pero luego, la gente se molestaba y tuvo que empezarlas a hacer, para evitar agresiones.
Al señor Mejías también le tocó asimilar la nueva modalidad del Metro de Caracas, que consiste en otorgar boletos preferenciales a las personas de la tercera edad, desde los 60 años en adelante, así como las mujeres embarazadas y usuarios con alguna discapacidad.
“Esto es un retroceso, yo plantearía una tarjeta que podamos recargar mensualmente, pero eso de adquirir un boleto cada vez que nos montemos en el metro es una grosería, estoy decepcionado”, lamentó Mejías, quien se dedicó la mayor parte de su vida a servir como bombero a las comunidades caraqueñas.

“Las sociedades mueren cuando sus ancianos son olvidados”, con esta reflexión, el sociólogo Alberto J. Palmieri explica que Venezuela se quedó atrás en la promulgación de Leyes que beneficien a los mayores. “No se trata de una pensión, se trata del bienestar físico – mental que podamos brindarles a través de programas donde ellos se sientan útil”.


Otro caso, es el de Ramón Peñaloza de 67 años, es discapacitado visual de nacimiento, asegura que la nueva modalidad en vez de beneficiarlo, lo perjudica. Según explica, desde el sábado 22 de agosto, fecha en que entró en vigencia el boleto preferencial, evita salir en “horas pico”, ya que las colas están más “robustas y acaloradas”.
Esta situación no solo ha molestado a quienes ahora deben esperar para ser atendidos e ingresar al metro, sino también a los que frecuentan el transporte masivo; es el caso de Yeison Martínez (19), quien sugiere a los abuelos pasar a lo “bravo por la puerta” y no permitir más “atropellos”.
“Si todos pasan, no habrá policías que detengan el clamor de un pueblo. Mientras hayan sumisos, habrá quienes abusen de nuestra paciencia”, zanjó el joven de 19 años, estudiante de trabajo social de la Universidad Central de Venezuela.
El sociólogo Alberto J. Palmieri ejemplifica el valor que deben recibir quienes en sus rostros llevan marcado las experiencias vividas: “El país que más respeta a sus ancianos es China. Desde el gobierno chino se conciencia a los ciudadanos para que atiendan a las personas mayores, mediante la promulgación de leyes que obligan su cuidado. Así, China es uno de los países con más ancianos del mundo, superando los 40 millones.

Según la Organización Mundial de la Salud, el hecho de que se pueda envejecer bien depende de varios factores, entre ellos la alimentación, la actividad física y exposición a riesgos como el hábito de fumar, el consumo nocivo de alcohol o la exposición a sustancias tóxicas.

Los adultos mayores consultados consideran que la alimentación en el país es decadente. María Gracia Anzola (76) sostuvo que los granos, su principal fuente dietética, están escasos, además añadió que los suplementos alimenticios como el Ensure, desaparecieron de los comercios.
Ante la falta de conciencia, los adultos mayores deben sortear su futuro entre colas, baja calidad en el servicio de transporte público, escasez y el peor.

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