domingo, 26 de abril de 2015

Mora electoral de centrales sindicales impide reivindicaciones

Mora electoral de centrales sindicales impide reivindicaciones
La Constitución nacional consagra las elecciones por las bases. Solo 5.900 organizaciones se han registrado . 



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Ingrid Navarro Leonet-. El panorama de las reivindicaciones laborales se presenta oscuro porque ante el reclamo de la clase trabajadora solo la junta directiva de la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (Cbst) está legitimada, mientras que el resto se encuentra en mora electoral.

Entre las causas esgrimidas por los voceros de las organizaciones ante esa situación figuran los retardos en los procesos comiciales por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Ministerio del Trabajo, así como la demora en las elecciones de los sindicatos.

De acuerdo con los datos históricos del Ministerio del Trabajo, desde 1936 hasta 2014 se registraron 20.521 sindicatos, de los cuales 6.370 se constituyeron a partir del año 2000.

Sin embargo, el despacho laboral realizó un estudio el año pasado que reveló que, del total de organizaciones cuantificadas, solo 5.900 han registrado actividad durante los últimos cinco años, en tanto que 53% eligió por sufragio a sus representantes.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en el artículo 95, establece: "Para el ejercicio de la democracia sindical, los estatutos y reglamentos de las organizaciones sindicales establecerán la alternabilidad de los y las integrantes de las directivas y representantes mediante el sufragio universal, directo y secreto."

En ese sentido, el art. 401 de la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (Lottt) tipifica: "La junta directiva de un sindicato ejercerá sus funciones durante el tiempo que establezcan los estatutos de la organización, pero en ningún caso podrá establecerse un período mayor a tres años. En las federaciones y confederaciones o centrales el período de la junta directiva podrá ser de hasta cinco años". En el artículo siguiente, se lee que la no convocatoria a elecciones por parte de los integrantes de una junta directiva a la que se le haya vencido el período para la cual fue electa es contraria a la ley y a lo establecido en la Carta Magna. 

Según fuentes consultadas en el Ministerio del Trabajo, el hecho de que el número de sindicatos se haya incrementado exponencialmente en los últimos años no ha traído como consecuencia un fortalecimiento de sus estructuras, ya que en algunas empresas proliferan distintas organizaciones que -con igual o diferentes posturas políticas- pugnan por mantener sus parcelas de poder.

Al respecto, Miguel Villarroel, abogado laboral y ex secretario general del Consejo Nacional Electoral (CNE), coincide con ese planteamiento y asegura que la mora electoral deslegitima las luchas. Por su parte, José Laguna, dirigente sindical miembro de la Federación Gráfica de Venezuela, estima que a pesar de que la Lottt es de avanzada, no se han dado cambios sustanciales en el ámbito sindical y "los patronos públicos y privados continúan incumpliendo".

No obstante, Villarroel reconoce que los trámites y procesos legales establecidos por el CNE cuando se presentan impugnaciones son "lentos y engorrosos", al punto de que algunos casos son resueltos de forma más expedita por la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), lo cual, opina, debe corregirse, aunque aclara que "el nudo a la legitimidad lo presentan los propios dirigentes, que son quienes deberían reflexionar y mostrar voluntad de mantener sus organizaciones a tono con la ley, porque cuando esto no ocurre, quedan inhabilitados para representar a los trabajadores ante las empresas públicas y privadas".

Este año representantes del sindicato del plástico solicitaron al CNE responder con respecto a la impugnación de las elecciones realizadas en mayo de 2014, asegurando que la pérdida de legitimidad de su representación afectaba el derecho de cientos de trabajadores afiliados.

Diversas corrientes 

En Venezuela, luego del golpe de Estado y el paro de 2002 y 2003, surgieron nuevas organizaciones laborales, producto del llamado del entonces presidente Hugo Chávez a los trabajadores para que tuvieran estructuras verdaderamente representativas.

Es así como en 2003 surge la Unión Nacional de Trabajadores (Unete), conformada por varias federaciones, que inicialmente reunió la diversidad de factores sindicales de la época. 

No obstante, al poco tiempo de aglutinar las fuerzas que enfrentaron el paro petrolero de 2002, la organización no logró aprobar sus estatutos ni formalizar su constitución ante las autoridades del trabajo, a pesar de los congresos efectuados ese año y en 2006 para su constitución.

El último congreso (2006) es definido por muchos como el punto de inflexión que da inicio a su división, a consecuencia de los hechos violentos durante su celebración. En ese encuentro se produjo la ruptura y nació la Corriente Clasista, Unitaria, Revolucionaria y Autónoma (C-Cura).

Posteriormente, surgió la Central Socialista de Trabajadores, que realizó su asamblea constitutiva en 2008 y formalizó en 2011 su inscripción ante el despacho del Trabajo.

Esa organización se denomina hoy Central Bolivariana Socialista de los Trabajadores de la Ciudad, el Campo y la Pesca. Según su presidente, Wills Rangel, sus sindicatos y federaciones están legitimados o en trámites para realizar elecciones. "Somos la más representativa de todas", expresa.

Marcela Maspero (Unete) también sostiene que son mayoría y mantienen "la autonomía frente al gobierno, los empresarios y cualquier otro factor de carácter externo". "Nuestro objetivo es participar en todos los conflictos del país, estén los trabajadores o no afiliados a la organización", sentencia.

Admite que "la debilidad ha sido entender un poco tarde la necesidad de la unidad de la clase obrera", por lo que manifiesta que actualmente trabaja con la Unidad de Acción Sindical y Gremial, y otras centrales como la CTV, dejando de lado las diferencias ideológicas y políticas. 

Ascenso y caída

 La central trabajadora más antigua del país es la CTV, creada en 1936, como consecuencia de la huelga petrolera, un año después fue disuelta.

Su congreso fundacional fue el 14 de noviembre de 1947 y en él participaron cerca de 300 delegados. Contó con la presencia del entonces ministro del Trabajo, Raúl Leoni, y su primer presidente fue Pedro Bernardo Pérez Salinas.

A la apertura del acto también asistieron los ministros del Trabajo (Raúl Leoni) y Educación (Luis Beltrán Prieto Figueroa), además de otros personeros del Gobierno y numerosos líderes políticos.

Su legalidad a partir de esa fecha duró apenas un año y se paralizó durante una década para resurgir en 1958.

En su época dorada, recibía un subsidio gubernamental que ascendía a la mitad de sus gastos. Incluso, la construcción de su sede en Caracas fue financiada por el Estado a través del extinto Banco de los Trabajadores, según el investigador y profesor universitario Steve Ellner.

Igualmente, logró ocupar oficinas en los distintos estados del país, construidas durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, de las cuales han sido recuperadas por el Estado la casa sindical de El Paraíso en Caracas y las regionales de Zulia, Sucre, Carabobo y Mérida, mientras que otras se encuentran en litigio. 

Además, a través de los burós de Acción Democrática y Copei, los cetevistas alcanzaron varios escaños en el Congreso de la República. 

Froilán Barrios comentó que el sindicalismo venezolano de los años 70 y 80 fue "de vanguardia" y la CTV aglutinó más del 30% de la población activa, "pero luego los partidos se le infiltraron y se convirtió en su apéndice".

 La CTV se encuentra actualmente en la fase final de su proceso comicial para elegir la junta directiva y determinar exactamente cuántas federaciones y sindicatos militan en ella.

Su secretario general, Manuel Cova, informa que la Comisión Electoral reporta que se trata de unas 200 mil personas. Añade que esperan contar con el apoyo del CNE. 

Los voceros de las centrales coinciden en la necesidad de avanzar en la verdadera consolidación de la clase trabajadora. Sin embargo, hasta la fecha la unidad sindical sigue siendo solo una aspiración porque, en la realidad, se evidencia un movimiento atomizado que ha traído como consecuencia retardos en algunas contrataciones colectivas. 

Fin de la tercerización

Las centrales sindicales permanecen alerta ante el hecho de que el 7 de mayo vence el lapso establecido por la Lottt  para que quede eliminada la tercerización laboral, es decir, el uso de terceros en la relación laboral a fin de hacer fraude a la ley, simular relación laboral o desconocer derechos del trabajador si hubiese sido contratado directamente.

Wills Rangel, representante de la Cbst, dijo que las federaciones de base adelantan un censo con el propósito de determinar cuál es el estatus de esos trabajadores.

"Se trata de asegurar el cumplimiento de la norma en el sector público y privado", dijo.

Con respecto a la metodología por emplear, en caso de incumplimiento adelantó que, primero, contemplan oficializar las empresas que tengan pendientes ingresos y -de ser necesario- organizarán acciones de calle.

José Laguna, dirigente de la Federación de Trabajadores Gráficos, recordó que al Estado le tocará la mayor carga por el alto nivel de trabajadores contratados.

"El nudo a la legitimidad lo presentan los propios dirigentes que son quienes deberían reflexionar"

"La debilidad ha sido entender, un poco tarde, la necesidad de la unidad de la clase obrera"



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