sábado, 19 de julio de 2014

El envejecimiento en Venezuela

El envejecimiento en Venezuela
En Venezuela se vienen observando cambios demográficos importantes que se reflejan en el incremento
de la población mayor de 60 años en términos absolutos. Según la Oficina de Estadística e Informática
(OCEI) en el año 2000 las personas mayores de 60 años correspondían al 6,6% de la población total,
en el 2005 conformaba el 7,34%, con una proyección para el 2025 del 11% de la población total; de
tal manera que el país está experimentando un envejecimiento de su población. A la par, las tasas de
natalidad y fecundidad se han reducido de manera significativa, siendo una constante que los grupos de
más de 30 años tienden a aumentar y los menores de esa edad tienden a disminuir.
Los adultos mayores tienen aún poco peso demográfico en nuestro país por lo que los planes y políticas
estatales a favor de los ancianos son muy débiles; debido a que la población venezolana es aún muy
joven, los programas de atención social, educativos, preventivos y culturales están mayoritariamente
dirigidos a este sector poblacional. Por otra parte, la estructura nuclear familiar tradicional (fortaleza
en cualquier sociedad del mundo), ha ido debilitándose en la sociedad venezolana; la pérdida de este
núcleo rompe con los lazos familiares y estimula la separación de los miembros de una familia. Esta
situación ocasiona graves consecuencias a los adultos mayores, muchos de ellos pierden protección y
por tanto calidad de vida.
La gran mayoría de los ancianos en Venezuela viven en condiciones de marginalidad y pobreza. Muchos
de ellos en sus tiempos de juventud y productividad, no tuvieron la oportunidad de educarse, la
mayoría por vivir en zonas rurales alejados de los centros educativos o porque la cultura y costumbre
de su entorno social los obligaba a entrar en el campo laboral para sostener tempranamente a su propia
familia. Aquella juventud se desarrolló en una realidad socioeconómica y cultural venezolana previa a
la explotación petrolera, cuya característica fue ser netamente rural y de pocos recursos económicos.
Esa situación se refleja en la realidad actual en la cual numerosos ancianos no poseen bienes materiales
ni seguridad social, haciéndolos física y emocionalmente muy vulnerables para perder la salud; ellos
forman parte en este momento de un sistema social que les brinda pocas oportunidades, algunos
aceptan trabajos poco calificados o dependen de terceros, y experimentan la segregación social que
se manifiesta frecuentemente en su propio medio social. Los adultos mayores no participan en las
decisiones políticas de sus comunidades, tampoco de la vida civil y social de su entorno, en parte por
la poca capacidad de movilizarse que es frecuente a esa edad, o por la descalificación y el rechazo a la
vejez. La persona que envejece pierde espacio y estatus en la sociedad, desarrollando sentimientos de
soledad los cuales aceleran su declive físico y emocional.
VOL. 5 - Nº 1 - ENERO-JUNIO-2010 • MÉRIDA-VENEZUELA • REVISTA ODONTOLÓGICA DE LOS ANDES
Esta situación es muy preocupante, por lo que amerita que el Estado Venezolano conjuntamente con
la participación del sector privado intervengan en todos los niveles de atención social e institucional,
para fomentar y orientar la sensibilización social hacia la población anciana, crear y apoyar programas
de prevención en salud, educativos y recreativos para la tercera edad. Es una obligación y un deber
ampliar y profundizar la seguridad social en este sector poblacional, para poder brindar a los venezolanos
la oportunidad de envejecer con dignidad.
Leylan Arellano Gámez
Editora Jefe

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