viernes, 21 de octubre de 2011

Jubilados están cansados de enormes colas para cobrar


Los jubilados del país continúan sufriendo las consecuencias de un sistema de pensiones cada vez más ineficiente.

Como si no tuvieran dolientes, decenas de personas de la tercera edad se aglomeran a las puertas de las entidades bancarias, donde habitualmente reciben la bonificación del Seguro Social, enfrentando todo tipo de abusos.

Sin ninguna comodidad, bajo los embates del sol o la lluvia, los jubilados y pensionados ven pasar las horas para recibir un dinero que no cubre del todo sus necesidades de alimentación, vestido, medicamentos y recreación.

Este jueves, la masiva presencia de adultos mayores en una entidad bancaria al este de la ciudad, llamó la atención del equipo periodístico del diario EL IMPULSO.

Resultó indignante observar, cómo los abuelos y abuelas esperaban de pie, y por más de cinco horas, ser atendidos por un funcionario bancario.

“Estoy aquí desde las 5:00 de la mañana y son las once y aún estoy casi al final. Todos los meses es un suplicio venir para acá”, indicó la señora Bertha Pérez, mientras se cubría con un cartón del inclemente sol.

Los pensionados consultados afirmaron que la gerencia del banco hace todo su esfuerzo por atenderles con rapidez. Sin embargo, el sistema es ineficiente debido a la gran afluencia de beneficiados.

“Somos muchas personas las que esperamos estos realitos. Lo ideal es que nos den un suiche y nos depositen a cada uno nuestro dinero. Es infernal estar aquí. Si llueve nos mojamos, si hay mucho sol, lo aguantamos. Somos viejos y algunos estamos discapacitados”, dijo el señor Felipe Álvarez.

Los pensionados insistieron en la necesidad de que la bonificación mensual les sea depositada, especialmente a los adultos mayores que aún puedan valerse por sí mismos y utilizar cajeros automáticos.

Durante el operativo de pago, las personas discapacitadas tendrían un trato preferencial. No obstante, la ausencia de personal generó la formación de una enorme cola, conformada por adultos con limitaciones.

En andaderas, sillas de ruedas o bastones, los abuelos esperaban su turno. Entre ellos, no faltaban chistes y agradables conversaciones para olvidar por unos minutos, la indiferencia de quienes tienen la responsabilidad de ofrecerles un trato digno.

Malestar generalizado

El colapso de las entidades bancarias no fue la única queja de los jubilados. Desde hace varios meses, esperaban la cancelación de tres meses de aguinaldo, tal y como ocurre con los trabajadores activos del sector público.

“Nos iban a pagar un mes hoy y otro el próximo mes. Hemos sido engañados. Queremos que nos paguen los tres meses, pues la inflación también nos golpea”, señaló Gladis Quiroz.

Los afectados por estas medidas no descartan ejercer acciones de calle para que obtener beneficios sustanciales acordes a las condiciones económicas del país.

Usuarios de bancos nacionalizados, aprovecharon la presencia de EL IMPULSO para denunciar graves fallas en los cajeros automáticos.

En detalle, usuarios del Banco de Venezuela señalaron que la mayoría de los dispensadores de efectivo se encuentran sin línea y en absolutas condiciones de inseguridad. “Siempre están rotos, sin servicio o sin dinero. He recorrido tres lugares, y aún no consigo un cajero que funcione”.

Realizar cualquier operación bancaria en el Banco de Venezuela, se ha vuelto una verdadera odisea para los usuarios.

Haydeluz Cardozo






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